domingo, 8 de mayo de 2011

Cuando sus ojos me miran...






"Entonces fue como si el tiempo se parase y el Alma del Mundo surgiese con toda su fuerza ante ella. Cuando vio sus ojos negros, sus labios indecisos entre una sonrisa y el silencio, entendió la parte más importante y más sabia del Lenguaje que todo el mundo hablaba y que todas las personas de la tierra eran capaces de entender en sus corazones. Algo más antiguo que los hombres y que el propio desierto, y que sin embargo resurgía siempre con la misma fuerza dondequiera que dos pares de ojos se cruzaran como se cruzaron los de ellos delante del pozo. Los labios finalmente decidieron ofrecer una sonrisa, y aquello era una señal, la señal que ella esperó sin saberlo durante tanto tiempo en su vida, que había buscado en las ovejas y en los libros, en los cristales y en el silencio del desierto.

Allí estaba el puro lenguaje del mundo, sin explicaciones, porque el Universo no necesitaba explicaciones para continuar su camino en el espacio sin fin. Todo lo que la muchacha entendía en ese momento era que estaba delante de su vida, y sin ninguna necesidad de palabras, Él debía de saberlo también. Estaba más seguro de esto que de cualquier cosa en el mundo, aunque sus padres, y los padres de sus padres, dijeran que era necesario salir, simpatizar, prometerse, conocer bien a la persona y luego continuar.

Los que decían esto quizá jamás hubiesen conocido el Lenguaje Universal, porque cuando nos sumergimos en él es fácil entender que siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, ya sea en medio del desierto o en medio de una gran ciudad. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, todo el pasado y todo el futuro pierde su importancia por completo, y sólo existe aquel momento y aquella certeza increíble de que todas las cosas bajo el sol fueron escritas por la misma Mano. La Mano que despierta la entrega, y que hizo un alma gemela para cada persona que trabaja, descansa y busca tesoros bajo el sol.

Porque sin esto no habría ningún sentido para los sueños de la raza humana.

Maktub, pensó la muchacha."

("El Alquimista" Paulo Coelho -- Adaptación)


Nota: "Maktub" es una hermosa expresión árabe que viene a decir algo así como "está escrito".

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